El sentido del humor es beneficioso para nosotros los pacientes de Parkinson. Un estudio norteamericano afirma que existe una relación directa entre el consumo de palomitas de maíz (pop corn) y la enfermedad de Parkinson de inicio temprano.
Científicos de la Universidad de Yale han publicado en la prestigiosa revista Journal of Neurology and other Tales un estudio realizado en 1491 pero que se le había olvidado totalmente que estaba en el último cajón del aparador del office de su abuela (grandma) al director del equipo de investigadores, el neurobiólogo de origen italiano, Dr. Tom Atefrito.
Según ese estudio existe una fuerte correlación entre el consumo de palomitas de maíz y la aparición temprana de la enfermedad de Parkinson. En el citado artículo, el profesor Atefrito afirma que hemos encontrado que el 93,39% de los pacientes de Parkinson de inicio temprano, es decir aquel que se manifiesta antes de las 7 de la mañana, incluso festivos, habían ingerido a lo largo de su vida al menos 1 palomita, siendo la frecuencia más alta entre los que habían comido 2 o más; mientras que el 6,61% restante, que no habían tomado ni una sola palomita en su vida, habían manifestado Parkinson de inicio temprano probablemente por el trauma psicológico sufrido por la racanería de sus padres que siempre les decían que podían atragantarse con las palomitas y por eso no se las compraban como a los demás niños.
Curiosamente, estos pacientes apalomíticos eran los que sufrían mayores episodios de disfagia, y algunos de ellos, como nos comentaba Junior. B, Tremor, habían llegado incluso a fallecer más de 5 veces. Recuerdo, explica, J. B. Tremor, que mi padre siempre se negaba a darme los 10 centavos de las palomitas y al llegar a casa los echaba en una hucha de esas de cerdito. Él decía que era para que pudiese estudiar Leyes en Harvard.
Un día rompió el cerdito y con los 6500$ en monedas de 10 centavos que contenía, me compró en la tienda de encurtidos y variantes del Sr. Pibody un rifle Winchester y munición suficiente para invadir la Unión Soviética. Llegué al cine de la pequeña ciudad de Slimville donde vivía y entré disparando sin tregua sobre las estanterías del ambigú. Exigía a la dependienta que me diera de inmediato todas las bolsas de palomitas que hubiera en el establecimiento. Tuve suerte; aquel mismo día había llegado de Omaha el camión que repartía las palomitas y me fui de allí corriendo con más de 3.500 bolsas. Me las comí todas y fallecí de un ataque de sed. El siguiente fallecimiento fue con el pavo del Día de Acción de Gracias. La familia se rió mucho y el último que recuerdo fue con un sandwich de mantequilla de cacahuete que tal vez estuviera caducado, al menos pude observar a tres parejas de hamsters corriendo alborozadas sobre el sandwich al abrir el paquete. Tras publicarse este estudio la FDA norteamericana ha tomado cartas en el asunto y le han salido muy buenas, por lo que es de suponer que jugar fuerte. Vda e hijos de Marklin Donaldson, GUASINTONPOS!

Francisco Montesinos
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